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Ganadores del concurso ANILLARTE PDF Imprimir E-mail
Escrito por Beatriz Alegría   

 

Para llevaros un conjunto de la marca Anillarte os proponíamos que nos contárais vuestras mejores anécdotas protagonizadas por una pieza de bisutería. La deliberación ha sido durísima (¡cada vez peor!), pero aquí están los nombres de las agraciadas con el premio. ¡Enhorabuena!

Rocío Parra, de Madrid: "No sabría si llamarlo anécdota o mala suerte. Estaba yo en el metro en hora punta o cercana porque había bastante gente en el vagón y encima con los paraguas a cuestas porque llovía a cántaros. Yo estaba junto a la puerta porque tenía que bajarme dentro de dos paradas. Resulta que llega la próxima parada, se abren las puertas y sin saber cómo ni porqué me veo arrastrada hacia afuera del vagón. Había tenido la inmensa suerte de que una de las personas que se bajaba,  su paraguas se había enganchado a mi anillo!!!!!. Parece increíble pero es posible!!!!. Yo salí del vagón tras el paraguas para evitar perder el dedo, lógicamente. El anillo se había ensartado en una de las varillas del paraguas, ya es difícil, eh???. De inmediato el anillo salió volando y acabó aterrizando en la pared de enfrente y encima ni estaba dañado ni nada y eso que no era de oro!!!!. Afortunadamente mi dedo sobrevivió aunque quedó dolorido para el resto del día."
 
Paula Herrero, de Santander: Cuando era pequeña le pedí a mi madre prestada una gargantilla que tenía una perla engarzada para jugar con ella,  no lo dudó y me la regaló sin pensárselo dos veces, recuerdo que aquello me sorprendió, porque yo, ilusa de mi y con mis 7 años de edad, pensaba que era muy valiosa. La metí en la cajita de un anillo  y la llevaba a todas partes creyendo que era un tesoro muy valioso y se la enseñaba a mis amigos del barrio pero sin dejársela tocar, no fuera a ser que quisieran quitármela. 
Con el paso de los años fui descubriendo que la susodicha joyita no era más que una pieza de escaso valor, pero a pesar de ello la guardo en el joyero porque puede que materialmente no lo sea, pero sin darme cuenta se ha acabado convirtiendo en una joya muy querida y valiosa para mí".
 
Sheila Morillas, de Madrid: "Pues recuerdo no hace mucho quede con mis amigas para salir una noche de sabado y hubo una temporada que salia siempre con collares largos con muchas cuentas colgando...Pues estabamos bailando en una discoteca a la que solemos ir mucho y pusieron una canción que nos encanta y nos pusimos a bailar tan alocadamente que justo pasaba un chico y se me engancho el collar en su jersey. Claro para que el jersey no se le deshiciera estuvimos un buen rato intenando soltarnos con tal mala suerte que mi novio aparecio por detras de mi me vio y en ese momento no me dijo nada y cuando nos pudimos soltar ya le encontre y tenia tal cabreo que pasamos un momento muy malo. Hasta que le pude convencer de lo que ralmente habia pasado. Por eso desde entonces ya nunca me pongo esos collares para salir..."
 
Marina Benito, de Torrejón de Ardoz: "Hace tiempo me regaló mi madre una pulsera que encontró en el rastro, de ésas que tienen un montón de cuentas y cositas colgando, en plan vintage, ¡todo un hallazgo! No es muy práctica, ya que se me engancha con todo, pero me vuelve loca... Y un día, al entregar un trabajo de clase, debí levantar la mano a la vez que mi profesor, de manera que la pulsera se enganchó con su reloj! Me la quité como pude, pero no había forma de desengancharlo. Estaba claro que su reloj sería carísimo pero no!! no estaba dispuesta a sacrificar mi pulsera!!! A punto de agotar la paciencia del hombre, conseguí desengancharla con éxito. ¡¡Menos mal!! Eso sí, espero que mi profesor no tome represalias..."
 
Noelia García, de Murcia: "Pues....un novio que tuve me regalo una pulserita de oro. Un dia,mi hermana se puso malita con mucha fiebre. Así que le puse el termómetro.Cuando fui a quitárselo,se me cayó y se hizo añicos. El mercurio estaba por todo el suelo,asi que me agaché y empecé a recogerlo... Al día siguiente cuando mi madre entró en la habitación de mi hermana para ver cómo se encontraba vio al lado de la cama mi pulsera hecha carboncillo...:O.
Y me preguntó,¿no echas de menos nada ? Cuando me la enseñó,me quedé con la boca habierta.Fue cuando aprendí que el mercurio se comía el oro. Qué fuerte. Menos mal que mi entonces pareja en vez de sentarle mal,empezó a reírse a carcajadas..."