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Alvarno: Fashion for Fashion's Sake
Cibeles Chronicles
Escrito por Carlos Primo / Fotografía de Martín M. Aleñar   

 

 

 

 

Hotel Villamagna (Madrid)
Jueves 16 de septiembre de 2010
20:00 h.


Después de semanas de un tiempo espléndido, Madrid ha amanecido lluvioso. Por eso, aunque ahora no llueve, la carpa transparente instalada en el jardín del hotel Villamagna parece el mejor antídoto para conjurar posibles amenazas climatológicas. El otoño anuncia su llegada y, de repente, me parece que no hay nada mejor que despedir un verano con la promesa del siguiente. Alvarno, la firma de prêt à porter de lujo creada por Álvaro Castejón y Arnaud Maillard, se enfrenta por segunda vez a la mirada escrutadora (vale, no tanto) del público madrileño, y lo hace con el reto de estar a la altura de una colección que, el pasado mes de febrero, despertó verdaderos entusiasmos. Su fórmula es sencilla pero efectiva: prendas favorecedoras de delicada ejecución, cuidado a los detalles y un chic que no hemos dudado en calificar de “muy francés”.

 

 

 

 


En esta ocasión, el parquet de los salones del Palacio de Fernán Núñez ha sido sustituido por una curiosa pasarela en el jardín del Villamagna: las modelos desfilarán alrededor de una larga fuente, al lado del público, en una disposición que, una vez más, recuerda a los antiguos salones de couture parisina, pensados para apreciar las prendas de cerca y disfrutar verdaderamente de la ropa. El agua de la fuente, el fuego en las velas o la naturaleza que se cuela en la pasarela son elementos de una estética que busca su inspiración en las raíces del lujo más exquisito.

 

 

 

 

 

 


Clientas consolidadas, clientas por consolidar, curiosos, periodistas (de moda y de no-moda), gurús del estilo, celebrities y bloggers llenan la carpa y se sientan, poco a poco, en las filas de asientos habilitadas a tal efecto. Justo antes de la maratón cibelina, el ambiente es relajado y bastante natural, exactamente como debería ser el mundo de la moda. Los invitados visten, en general, con un sorprendente buen gusto y una nota predominantemente clásica; vemos mucho neodandy, muchos Louboutins y también muchos iconos como Carmen Lomana, varios diseñadores (Modesto Lomba, Ana Locking, Carmen March), Josie (con una maravillosa camisa inspirada en las toiles de Jouy),  Lewis Amarante (responsable del diseño de maquillaje), Alaska, Mario Vaquerizo... se nota la excelente labor de comunicación que hay detrás de este evento y de esta firma: hace un año, nadie sabía que Alvarno, y hoy su desfile es “el evento” de la Madrid Fashion Week. Y razón no les falta.

 

 

 

 

Vayamos, pues, a la colección en sí. Para la primavera que viene, Alvarno proponen una gama casi monocromática basada en los crudos, el blanco, el beige y algunos toques de un rosa desvaído y muy melancólico. Los tejidos tienen una gran importancia y el corte es sencillo y muy favorecedor, con algunas concesiones a lo arquitectónico.

 

 

 

 

Los tejidos: la seña de identidad de la colección es un juego entre tejidos de distinto peso, textura y opacidad. Vemos algunos vestidos cortos construidos a partir de una base brocada sobre la que se cuelgan y descuelgan volúmenes construidos con gasa, seda, encaje y transparencias. Este contraste se produce también entre shorts y blusas, o entre las diferentes piezas que componen los vaporosos vestidos de fiesta. El resultado es contundente y ligero a la vez, y la diferencia de texturas construye discontinuidades que suplen la monocromía reinante.

 

 

 

 

 

 

 

Gran parte de la elegancia de un vestido reside en la espalda, y la colección de Alvarno es consciente de ello. Escotados en pico, o con la espalda descubierta en un elegante drapeado, los modelos presentados resultan enormemente estilizados gracias a este detalle que es, sin duda, uno de los grandes aciertos y uno de los rasgos más distinguidos.

 

 

 


Hay detalles en Alvarno que recuerdan a la couture francesa más excelsa. Por ejemplo, la importancia de los bordados, la silueta estilizada, el corte justo y algunos elementos de verdadero lujo, como estos diseños a base de rosas deshilachadas (¿organza? ¿muselina? ¿seda?) de una tonalidad tenue, delicada y algo polvorienta.

 

 

 

 

 

 


En este entorno tan etéreo, el necesario contrapeso lo ponen los cinturones y tirantes de cuero, y las insólitas cremalleras que cierran algunos de los modelos: un aire actual en una colección que, de otro modo, quedaría demasiado anclada en la nostalgia.

 

 

 

 

 

 

 

El toque experimental lo aportan estas prendas con un marcado sentido del volumen y lo geométrico. Personalmente, son mis favoritas. Como también lo es este espléndido vestido de muselina con flores bordadas. La caída es espectacular, el acabado impecable, y la silueta perfecta.

 

 

 

 

Los creadores de Alvarno afirman, en la nota que nos espera en cada asiento, que su inspiración se encuentra en la época finisecular. Por lo que hemos visto, es cierto. Es el París de finales del XIX, con su leve decadencia, su romanticismo desatado, sus patrones exactos y su glamour vaporoso el que nos viene a la mente. Es el París que ve nacer la sensibilidad moderna, el París en el que nace la couture como expresión de un nuevo orden social, como símbolo de una nueva elegancia que combina la creatividad formal con el preciosismo de la artesanía, bajo la atenta mirada de una clientela que conoce el valor exacto de los tejidos, las fibras, los ornamentos.

 

 

 

 

 

 

 

Puede que la colección adolezca de una cierta monotonía o que el desfile no haya sido tan sorprendente como el que tuvo lugar el pasado mes de febrero, pero un debut siempre es un debut, y la explosión inicial es difícil de mantener. Sustituyendo las estridencias por un savoir faire y una creatividad expresada en su justa medida, Alvarno devuelve a la moda española la ilusión, la calidez y el refinamiento. Ahora está por ver qué pasa en el terreno comercial, el verdadero bautismo de fuego de toda firma. Este otoño veremos el nacimiento, fuera de las pasarelas, de la “mujer Alvarno”, y es un acontecimiento que no queremos perdernos. Más allá de las tendencias y de los blockbusters, Alvarno nos restituye ese rincón sofisticado, acogedor, cálido e intemporal que es patrimonio de la moda con mayúsculas, de la moda por la moda -la mode pour la mode, fashion for fashion’s sake. Y Alvarno, sin duda, ofrece y hace moda comme il faut.

 

Todas las fotografías son cortesía de Martín M. Aleñar
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