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Teresa Helbig, exacta y etérea
Cibeles Chronicles
Escrito por Carlos Primo / Fotografía: Martín M. Aleñar   

 Dentro de un clasicismo estudiado e intemporal, la joven diseñadora Teresa Helbig volvió a suscitar buenas críticas gracias a su última colección presentada en Cibeles Madrid Fashion Week. El suyo fue un desfile asentado en la incontestable calidad de los cortes y los tejidos, y estimulado por algunos juegos de volúmenes y discretos experimentos geométricos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

A Teresa Helbig no le interesan los cortes experimentales, ni la moda teatral, ni la transgresión a toda costa. Ella siempre ha jugado en otra liga: la de las prendas diseñadas para durar, para no pasar de moda y para ser siempre apropiadas y elegantes. Curtida en terrenos tan escurridizos como la alta costura, en los trajes de fiesta y en la moda nupcial, los diseños de Helbig se caracterizan por un tratamiento preciosista de tejidos y acabados y por un minimalismo clásico y carente de edad. Aunque presenta sus colecciones dentro de la plataforma de prêt-à-porter que es Cibeles, Teresa Helbig se desenvuelve con soltura en las distancias cortas, en la confección a medida, en el trabajo manual y en la relación directa con la clienta. Y eso se nota en la colección que desveló (nunca mejor dicho) el sábado pasado en Madrid.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En esta ocasión, sus diseños no presentaron grandes sorpresas. Basados en una gama cromática en la que sólo tienen cabida el blanco, el camel y el rojo (y este último sólo de manera ocasional), las modelos fueron dando paso a una serie de diseños de corte sencillo en los que las innovaciones se situaban en tímidos rasgos formales, como faldas de largo desigual, leves asimetrías, una capucha que no puede ser más oportuna, y distintos contrastes entre tejidos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Los vestidos cortos, de día, se adaptan al cuerpo y resultan muy estilizados. Las únicas excepciones son algunas prendas trapezoidales, más rectas, que resultaron ser las más deliberadamente nostálgicas en una colección que se inspiraba en la luminosa simplicidad de los años sesenta y que, por su versatilidad y frescura, tiene un marcado componente 'resort'. Muestra de ello es este vestido de encaje, totalmente ‘sixties’.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Los vestidos de noche realmente no necesitan demasiadas explicaciones: tejidos vaporosos y gasas que nos recuerdan a la mejor alta costura y con un sabor entre italiano y español sin caer en el tópico de lo ibicenco (como ha hecho la muy kitsch colección de Francis Montesinos). Los vestidos blancos sí parecen de inspiración griega, y recuerdan incluso a la imagen de Kylie Minogue en Aphrodite, como me comentó muy acertadamente nuestro querido Arturo Gil entre desfile y desfile. Personalmente, no puedo evitar pensar en Sybilla al ver este estupendo vestido rojo cuyo vuelo y caída es todo un lujo. 

 

 

 

 

 

 

 

Modelos como el que se encuentra encima de estas palabras despertaron admiración y aplausos por parte de parte del público. Personalmente, es uno de los que más me gustó. La colección de Teresa Helbiges, a fin de cuentas, realista y muy inteligente. Es ropa que muchas mujeres querrían llevar, ropa elegante que estiliza la figura y que tiene un componente de fantasía esencial a la hora de cautivar a la clienta.Y, siendo así, tampoco carece de una cierta originalidad y, sobre todo, de un marcado estilo propio, que es la señal de los grandes creadores.

 

Todas las fotografías son obra de Martín M. Aleñar

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