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| Nicolás Vaudelet 'se siente Camarón' |
| Cibeles Chronicles |
| Escrito por Carlos Primo / Fotografía de Martín M. Aleñar |
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Desde hace algunos años, Nicolás Vaudelet se ha convertido en uno de los nombres más atractivos y mediáticos de Cibeles gracias a sus colecciones para la firma sevillana El Caballo. Firmemente asentadas en la tradición andaluza e hípica de la marca, sus creaciones son, paradójicamente, originales y heterodoxas. Vaudelet, como buen artista, se apropia de distintos códigos, los subvierte y los reinventa, cuestionando constantemente las fronteras de la moda, la tendencia, el estilo contemporáneo y la dicotomía entre herencia y transgresión. Y en esta ocasión lo ha hecho de un modo muy inteligente, insertando en la pasarela una serie de referencias culturales y estéticas que nunca pensamos ver en ella.
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Uno de los núcleos fundamentales de la colección surge de la deconstrucción del traje de chaqueta, a través de la figura del “traje de domingo”, como ha afirmado Vaudelet: trajes muy entallados, que se han quedado pequeños, pero que siguen siendo una prenda de lujo y una demostración de orgullo. Por ello, el gris, el cuadro Príncipe de Gales y toda una serie de tejidos ligeros tradicionalmente asociados al traje masculino se han convertido en un pilar indiscutible de estos diseños. Sin embargo, no hay nada de masculino en esta silueta, que resulta enormemente estilizada gracias a un corte ceñido al cuerpo y a unas formas que subrayan la longitud de las piernas, realzadas por unos botines con espuelas que aportaron una considerable dosis de fuerza y frescura a las modelos.
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Otros elementos del “traje de domingo” han sido aislados y descontextualizados aquí: cuellos almidonados muy rígidos que se convierten prácticamente en un elemento más, chalecos transformados y dulcificados gracias a la inclusión de cremalleras o camisas enjaretadas transformadas en vestidos. ![]() En esta estética muy masculina, los toques de color llegan gracias a determinados elementos en cuero o a la irrupción inesperada de prints animales, que fueron una de las mayores sorpresas en una audiencia acostumbrada a un Vaudelet más aficionado a las formas y los colores planos que a estos detalles “exóticos”. También el denim, signo absoluto de los años ochenta, vertebra gran parte de los diseños.
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Fotografías cortesía de Martín M. Aleñar Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla |










